Devanir Merengué

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LA CAJA DE HERRAMIENTAS DE MICHEL FOUCAULT E LA ESCENA PSICODRAMÁTICA

 La caja de herramientas de Michel Foucault y la escena psicodramática.

 

                                                                                   Devanir Merengué

 

 

 

Para el filósofo francés Michel Foucault (1926-1984) los problemas llamados psicológicos no son el origen, pero sí los cruces entre las estratégias y las relaciones entre conocimiento y poder. Su pensamiento muestra que no existen las estructuras fijas, la solidez  y ​​las identidades  duras que justifiquen la delimitación de lo psicológico separado de la historia.

 

Analizar bajo el prisma de Foucault nos aísla de otras disposiciones en las que los seres humanos serían separados de los tiempos y de los lugares de los eventos y de sus narrativas. Los fenómenos están unidos a la historia, no justificándose una compulsión que cambie la psicología en un  saber autónomo. La investigación Foucault enfoca, más que a los individuos, la comprensión de juegos de dominación, ritos e interpretaciones. Y estas interpretaciones no son más que conocimiento que autoriza a los poderes que, a su vez, confirman el conocimiento.

 

Es evidente la presencia siempre inquietante de Nietzsche en las premisas de Foucault. En Nietzsche, el descrédito para con las ideas de la verdad y la libertad son la tónica, por ejemplo en Genealogía de la moral (1998). Nietzsche se pregunta cual es la importancia de los valores y muestra como todo es "humano, demasiado humano" y como los  llamados de valores eternos e inmutables se convierten en una historia vil y no siempre honesta.

 

Está ahí la base de la genealogía de Foucault cuando dice que "el devenir de la humanidad es una serie de interpretaciones." Huye de la metafísica y de la búsqueda de las esencias, de la inmovilidad en la historia. No habría secretos esenciales sin fechas, "pero el secreto es que no tienen esencia, o que su esencia fue construida pieza por pieza a partir de las cifras que le eran extrañas." (Foucault, 2008 citado en Dreyfus, H y Rabinow, P.)

 

Las construcciones subjetivas, las verdades, no son más que arbitrariedades impuestas; o, en palabras de Dreyfus y Rabinow (2010): "Cuanto más se interpreta, menos encontramos el significado fijo de un texto o del mundo, y más encontramos otras interpretaciones. Éstas, fueron creadas e impuestas por otros, no por la naturaleza de las cosas. En ese descubrimiento de la ausencia del motivo, la arbitrariedad inherente de la interpretación se revela ". Asociado a esto, en lugar de las personas, el interés de Foucault, como decía al principio, recae en las prácticas y estrategias de dominación social. El sujeto no existe a priori para después entrar en un campo de batalla para desempeñar sus roles. Y lo más importante, esta relación no sólo sucede entre dominadores y dominados, pero sí en ciertos espacios acotados, verdaderos campos de batalla en los que son experimentados los rituales de poder, las estrategias y sus propósitos.

 

Y eso pasa necesariamente por la disciplina del cuerpo, de como  puede ser manipulado. En la búsqueda de la domesticación de los cuerpos, Foucault dice que "el cuerpo está también directamente inmerso en un campo político, las relaciones de poder ejercen  sobre éste una captura inmediata, lo invierten, lo marcan, lo preparan, lo suplician , lo fuerzan a trabajar, lo obligan a trabajar, necesitan signos" (Foucault, 1987). Para que esto suceda es necesario desarrollar tecnologías.

 

Las técnicas asumen los modos, se establecen como medios y fines de las tácticas y las estrategias. Esta tecnología en sí misma no es estática, sino constantemente mejorada. "Existe una tecnología real de poder, o más bien, los poderes  tiene su propia historia" (Foucault, 2010). La cuestión del control del cuerpo no se refiere exactamente a la capacidad de reprimir para dominarlo, pero sí a la búsqueda - siempre más y más intensa- de variaciónes eficientes y de juegos de manipulación.

 

La intervención psicodramática, creo, debe tratar de entender las señales de sujeción (que en su etimología latina se refiere a la sumisión y obediencia) de los pacientes, que son indicativos de las distintas capas de la dominación, y de como responden a este dominio. No se trata de buscar ni víctimas ni verdugos, porque ya sabemos que éste es un ardid que empuja al engaño; se trata de entender juegos de fuerzas; como éstos son introducidos, como éstos son experimentados.

 

Ampliamente el sometimiento involucra a todos en un proceso que, según Foucault, se llama processo de subjetivación. El proceso subjetivación se refiere a cómo las personas se entienden a sí mismas y, es importante, que la operación pase cada vez más por la idea de “naturalización”: "En nuestra familia somos así", "He salido a mi padre", "Desde que tengo memoria siempre he sido así ". Hoy en día, los descubrimientos de la genética aseguran un mayor fortalecimiento de tales hipótesis, aventando las partes del cerebro responsables de cualquier comportamiento humano, como si  hubiera un organismo totalmente aislado de la historia y de la vida en general.

 

Al naturalizar características y aspectos, verdades y secretos, vicios y virtudes supuestamente heredadas, estamos hablando de esencias, de las verdades inmutables de los individuos, de las familias, de las instituciones y de las sociedades. En la práctica clínica, cuando tratamos de entender la enfermedad y la salud de los individuos, de las parejas y de los grupos, nosostros nos enfrentamos  inevitablemente con mecanismos de poder que clasifican, imponen, serializan, diagnostican y tratan de estandarizar y normalizar.

 

Las tecnologías de poder que, con sus constantes cambios, aumentan  la eficiencia con la ideal y radical adhesión de los sujetos, convertiéndoles en colaboradores (“¿no quieren vestir la camiseta?”. O la idea bíblica de  “quién no está conmigo, está contra mí”). O en el control de sus cuerpos que necesitan ser interpretados, manipulados y codificados.

 

En el psicodrama, un concepto importante es el rol que, en mi opinión, se pegan al cuerpo: "Los roles tienen la forma y el funcionamiento del cuerpo. Se adhieren al cuerpo que, a su vez, anima a los roles. Éstos dejan marcas con el fin de imponer registros a la superficie de la piel, de los músculos. En cada pliegue de la piel, una relación. En las arrugas, las competencias, las tensiones, el sufrimiento, pero también la alegría y la felicidad" (Merengué, 2011). Un cuerpo que puede "cooperar" o resistirse a ser manipulado cuando le interesa. O siempre. O en sólo uno o en otro rol "elegido". En algunos casos, el cuerpo  y el rol se convierten em una cosa indiferenciada.

 

El concepto fundamental de la espontaneidad creativa tiene la mayor posibilidad de ser interpretado como algo metafísico, como un ideal a lograr, al alcance de los seres humanos, pero, como dice Moreno (1978), el hombre prefiere dormir en la seguridad de hábitos culturales. Lo metafísico a lo que me refiero se entiende, en este contexto, como Nietzsche critica la visión platónica en la que el mundo sería una ilusión sensible de otro universo,  verdadero, eterno y perfecto. Cuando Moreno cree en la espontaneidad creadora como algo factible, puede escapar de las ataduras de la trampa metafísica.

 

Y también está ahí, en el concepto de espontaneidad creadora,  la base moreniana para la idea de libertad. La libertad es una actitud que sucede en las relaciones, desatando nudos que impiden la creación. Es decir, no importa la noción de libertad como concepto sin cuerpo. En la lectura de Foucault, los poderes miran la libertad y los conocimientos adquiridos, sus prácticas, sus estatutos y reglamentos. Las prácticas nos hacen históricamente. Algo así como "¿qué hacen [las personas] y como lo hacen", y aún "formas de racionalidad que organizan las maneras de hacer" (Foucault, 2010).

 

Las verdades proclamadas por los conocimientos y los poderes actuales, atraviesan individuos y grupos. Los síntomas presentados por los pacientes no están separados de la historia, de la cultura y de la sociedad. Los discursos reflejan una manera de ser, de hacer, una ética, una conciencia, una concordancia con las reglas o excepciones, o pasividad o rebelión (a veces ambos), la relación con uno mismo y los demás. Por lo tanto, los sentimientos y sensaciones requieren la amplitud de las prácticas, de los discursos, de la comprensión de como el conocimiento y el poder los atraviesan.

 

Tal vez podamos entender por qué es tan difícil cambiar a los individuos, tomar su propio sufrimiento cuando buscan ayuda: la sintomatología de las personas no está separada de los síntomas de la sociedad, pero sí formando un conjunto de intenciones, fuerzas, campos y resistencias a los poderes-a los conocimientos  que se crean contemporáneamente en nuestras  sociedades.

 

La conserva cultural está, a menudo, como el opuesto binario de la espontaneidad creadora para la mayoría de psicodramatistas. En el pensamento moreniano, sin embargo, la conservación cultural y la espontaneidad  creativa están interconectadas. La experiencia corrobora la idea de mezcla entre estos estados, siendo casi imposible su polarización.

 

Sería necesario redefinir el término conservación cultural, teniendo en cuenta los conocimientos-los poderes: no se conserva simplemente por comodidad, conservación o continuidad. La cultura preservada existe especialmente con la función de controlar, ejercer la fuerza, dividir, manipular. Conservación cultural no es exactamente el estado de inmovilización. Para que los hábitos culturales  puedan existir, es necesario promover interminables movimientos, deben entretener, predecir comportamientos, realizar cálculos. Las modas, las nuevas posibilidades de la educación, el comportamiento sexual, los avances tecnológicos y muchas otras estrategias no son empleadas de cualquier modo, sólo funcionan en la dirección que tenemos que cambiar para seguir igual para siempre. Creo que no podemos considerar estos movimientos como libertadores, pero sí como repeticiones variadas, como la diversidad al servicio de la conservación cultural. Son los espectáculos, la emoción, la transformación de todo en sensaciones, como defiende Türcke (2010).

 

En el Psicodrama,  las palabras tienen una importancia menor, pero éstas constituyen gran  parte de las conservaciones culturales. Nominan, califican y etiquetan. O como nos dice Uno (2012):

 

Y las palabras, las palabras para justificar la historia, el origen, el poder, la identidad, para llenar el vacío, para enmascarar la realidad, organizando y falsificando la memoria [...] ... el propio contenido real de la palabra no significa nada, a menudo todos los sentidos están predeterminados. La fuerza de la redundancia y la predeterminación de la lengua es terrible. Todas las palabras son órdenes ...

 

La libertad y la privación de libertad en todos sus grados y matices, son parte de las prácticas y discursos. Por lo tanto, la espontaneidad creadora necesita ser  resistente  a los poderes y a los conocimientos, las pruebas, la invención de los individuos en la lucha sin fin contra las restricciones que les son impuestas.

 

¿Cuáles son las condiciones de sometimiento que reitera la sujeción? ¿Cuál es el precio de la liberación?: Éstas son cuestiones clave para el psicodramatista, que toma en cuenta los poderes y los conocimientos que forman la escena psicodramática; que, en última instancia, se convierte en todas las escenas humanas susceptibles de ser entendidas, no sólo como una interpretación más, y sí como en la búsqueda de respuestas a partir de la tensión y del conflicto dentro de la propia historia. Y si hay una nueva interpretación, ahora la misma se realiza por el protagonista, dueño de una nueva historia reapropriada y readaptada por él.

 

La escena psicodramática, cuando se realiza en el espacio específico o, cuando es subjetivamente entendida,  trae la tecnología moreniana que en sí, es un saber-poder. ¿Quién es el protagonista? ¿Quién es el director? ¿Qué es la audiencia? ¿Qué es lo que representa el conflicto? ¿Cuáles son los conflitos presentados? ¿El interés del público está en consonancia con el interés del protagonista? ¿Y con el mismo del director? ¿Hay algunos intereses explícitos? ¿Hay un deseo de tragedia, de comedia, de final feliz, valiendo para esto cualquier artimaña?

 

Sabemos, además, que la escena psicodramática es histórica: pertenece al individuo, al grupo, a  la cultura, a la sociedad. Y tanto en la inspiración moreniana como en la genealogía de Foucault, para cualquier práctica o discurso. El apego de Foucault para con la historia es parte de la lucha contra la presencia metafísica en la filosofía en general. Ya con Moreno, pasa por momentos marcadamente metafísicos, espiritualistas, que van mezclándose, con el paso del tiempo y con el traslado a los EE.UU., con un pragmatismo de sabor americano. La búsqueda de base filosófica en Foucault, supone un recorte dentro del pensamiento moreniano y no una adhesión imparcial a su proyecto, no pocas veces un proyecto metafísico.

 

Por lo tanto, creo que podemos mantener las líneas principales del concepto moreniano, su idea de que sea la persona una estética de la existencia, como lo describe Foucault.

 

Entiendo la estética de la existencia como una manera de transformar la vida, una estilización de las actitudes,  comprometiéndose con un conjunto de normas y valores que buscan un ideal de vida bella. No se trata de adaptarse a los requisitos, a los códigos que guían las actitudes, pero sí de hacer uso de los placeres sin ser esclavizados  por los demás, ni por uno mismo; pero sí de producir una manera positiva de existir, gobernarse a sí mismo y poder gobernar a los demás. En definitiva, hacer de la vida una obra de arte.

 

¿Cómo  este ethos foucaultiano puede  ser la base del proyecto moreniano en la búsqueda de  las relaciones más espontáneas y creativas? Moreno no piensa en ninguna actitud divorciada de la historia, pero sí siempre vinculante y,  por lo tanto, también ética. Si la historia se ha quedado en las personas a través de los roles, si un imaginário de roles  se hace presente en los seres humanos, el Psicodrama es necesariamente político y ético, porque los nudos que nos oprimen, son los mismos nudos de la historia humana.

 

Sería un gran avance que los psicodramatistas buscasen el lastre de la práctica y de  la teoría en una filosofía  liberadora, crítica y política. Que no se satifaciesen con una anodina técnica, que tan sólo suavizase el drama humano sin reconocer las políticas opresivas presentes en todas las relaciones personales.

 

 

 

 

 

REFERENCIAS

 

DREYFUS, H. RABINOW, P.  Michel Foucault uma trajetória filosófica. Rio de Janeiro: Universidade Forense, 2010.

 

FOUCAULT, M. Vigiar e punir. Petrópolis: Vozes, 1987

 

FOUCAULT, M. Estratégia, Poder-saber. Rio de Janeiro: Universidade Forense, 2010.

 

MERENGUÉ, D. Poderes, papéis e géneros. In Motta, J. e Falivene, L. Psicodrama,  ciencia e  arte. São Paulo: Agora, 2011.

 

MORENO, J. L. Psicodrama. São Paulo: Cultrix, 1978.

 

NIETZCHE, F. Genealogía da moral. São Paulo: Companhia das Letras, 1998.

 

TURCKE, C. Sociedade Excitada - filosofia da sensação. Campinas: Editora Unicamp, 2010.

 

UNO, KUNIICHI. A gênese de um corpo desconhecido. São Paulo: n-1 edições,  2012.